Te paras a reflexionar sobre cómo ha sido tu vida desde que naciste, y descubres que todo es un gran conjunto de casualidades. Nuestros días cotidianos son bombardeados por encuentros casuales de personas y acontecimientos a los que se les llama coincidencias, que son simplemente acontecimientos inesperados que ocurren al mismo tiempo. Os encontráis y resulta que te llevas una gran sorpresa.
Es, entonces, cuando te das cuenta de que no hay nada que te pase en la vida que no sea fruto de la casualidad absoluta. Nada. Todo ocurre cuando y porque tiene que pasar. Ese es el destino.
Es, entonces, cuando te das cuenta de que no hay nada que te pase en la vida que no sea fruto de la casualidad absoluta. Nada. Todo ocurre cuando y porque tiene que pasar. Ese es el destino.