Puede ser. Pero, si algo malo pasa, te llevas una lección. Así que, que te pasen cosas malas tampoco es tan grave; en realidad, estás aprendiendo y creciendo, que es lo máximo a lo que puedes aspirar en esta vida. Que sí, que todos sabemos que crecer, a veces, es una mierda, y que siempre conlleva sufrimiento. Pero, sabiendo que nunca se deja de crecer, tendremos que asumir que siempre sufriremos.
La parte positiva es que hay muchas cosas bonitas en la vida y, por muy difíciles que sean de conseguir, si de verdad las queremos, las podemos lograr; porque, tarde o temprano, todo llega. El secreto es tener paciencia, fortaleza y valentía. Sé que dicho así parece muy fácil, pero son tres atributos que casi nadie tenemos a la misma vez. No somos pacientes porque queremos todo aquí y ahora. No somos fuertes porque a la mínima nos venimos abajo. Y no somos valientes porque, debido a nuestros miedos, no nos atrevemos a intentar las cosas difíciles. Con la satisfacción personal que da hacerlo… y con lo fácil que es decir “me gustas”. Y, sin embargo, siempre tendemos a complicarlo todo. Conclusión: que deberíamos ser más echados para adelante y pensar que quien no arriesga, no gana. Eso es así, y punto. O lo aceptamos o estamos muertos en vida.