19 abr 2012

Improbable

La Real Academia define la palabra "imposible" como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a suceder. Y define "improbable" como algo inverosímil que no se funda en una razón prudente. Puestos a escoger, a mí me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad; como a todo el mundo, supongo. La improbabilidad duele menos y deja un resquicio a la esperanza, a la épica. Un afroamericano habitando la Casa Blanca era improbable, pero sucedió. Nadal desbancando del número uno a Federer era improbable y sucedió. El 12-1 contra Malta era improbable y también sucedió... El amor, las relaciones, los sentimientos no se fundan en una razón prudente. Por eso no me gusta hablar de relaciones imposibles, sino de amores improbables. Porque lo improbable es, por definición, probable. Lo que es casi seguro que no pase es que puede pasar. Y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo. Hay momentos en la vida en que una decisión cambia irremediablemente el curso de las cosas. Uno sabe cómo empiezan las cosas, pero nunca sabe cómo terminan. Yo no elegí enamorarme de ti.

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