Acaba de cumplir veintiún años y no sabe qué le deparará la vida. Este año no fue tan bueno como esperaba y, tras terminar la carrera, sólo ve un túnel oscuro del cual no aprecia lo que hay al fondo.Desde los tres añitos, tuvo claro que quería ser profesora, incluso todavía se acuerda de cómo su madre se reía cuando la escuchaba detrás de la puerta de su habitación, jugando con sus muñecos, pasando lista, escribiendo en la pizarra y hablando consigo misma mientras fingía las voces de los peluches. Tras su experiencia, está totalmente segura de que trabajar con peques le da la vida; sólo ellos son capaces de sacarle grandes sonrisas.
La infancia… ella guarda demasiados recuerdos de su infancia. En realidad, echa mucho de menos sus orígenes, pero lo que más le asombra es descubrir cómo el destino le empuja a volver a ser una carabanchelita, feliz y completa; sabe que sus raíces están ahí, y volverá, pero entonces será para quedarse. Y lo bueno es que siente que cada vez queda menos para que eso ocurra.