Llegó el momento en el que se dio cuenta de lo acompañada, pero de lo sola que estaba. Había mucha gente a su alrededor: familia, amigos, conocidos… gente que abarcaba su vida, personas, en definitiva. Pero ni todas ellas juntas valían lo que para ella valía una sola persona, aquella por la que suspiraba; aunque hubiera pasado mucho tiempo sin verla, aunque ya no estuvieran juntos.