5 sept 2011

La "alta suciedad" quedó atrás

Hoy es uno de esos días en los que piensas que “no se puede confiar en nadie más”. Cambia el chip, sí que se puede.
Primer error: nos empeñamos en vivir con coraza. O sea, vivir con falsedad y aparentando. Todos llevamos coraza a diario para protegernos de los daños que nos puedan ocasionar. Y todos intentamos mostrar lo mejor de nosotros mismos y ocultar nuestras debilidades. NO. A veces esto no ocurre… con ciertas personas, nos mostramos tal y como somos realmente, sólo con esas que nos sacan la mejor parte de nosotros y luchan por asegurarse nuestra sonrisa. Esa es mi rutina preferida. Y es justo en ese momento cuando somos nosotros mismos, con nuestras virtudes y nuestros defectos.
Segundo error: escondemos hechos y acciones que están mal por cobardía y temor al escándalo. NO. Siempre he pensado que hay que ir con la verdad por delante, aún sabiendo que las verdades duelen. La autenticidad de las personas siempre gana porque la transparencia atrae. Por eso defiendo la coherencia y a las personas que dicen la verdad.
Tercer error: empezamos una relación con una persona y tratamos de cambiarla y pulir lo que no nos gusta de ella. NO. El secreto es aceptar a la otra persona con sus defectos. Y darla libertad. Cuanto más libertad das a una persona, más se acerca a ti, y la coraza desaparece; sin embargo, cuanto más tratas de retenerla y ponerla límites, más la alejas de ti y la coraza se va haciendo cada vez más fuerte.
Cuarto error: cuando todo va bien, nos asustamos. Cuando nos damos cuenta de que esa persona ha conseguido quitarnos la coraza, nos sentimos raros y nos distanciamos de ella, por miedo a dejarnos llevar y pasarlo mal. Claro, pensamos que, si no llevamos coraza, nos harán daño. Creemos que la coraza es buena porque nos protege. NO. La coraza hace que nos perdamos muchas cosas. Y, al final, ocurre todo lo contrario: que aprendemos a convivir con nuestra coraza y a hacerla parte de nosotros, en vez de deshacernos de ella.
De los errores se aprende. Así que ahora sonríe, que ha llegado esa persona con la que estás descubriendo que eres TÚ MISMO, con la que no tienes que luchar por fingir o esconder cosas, con la que te sientes bien y todo surge de forma natural. FLUYE. Reconoce que cuando estamos juntos no hay corazas, yo reconozco que buscando tu sonrisa estaría toda mi vida.

Archivos del blog