"Nuevos descubrimientos, nuevas tecnologías, nuevos arreglos sociales del mundo exterior irrumpen en nuestras vidas en forma de crecientes cambios de duraciones cada vez más breves. Imprimen un ritmo más y más veloz a la vida cotidiana. Exigen un nuevo nivel de adaptación. Y montan el escenario para una enfermedad social, posiblemente devastadora: el “shock del futuro”
Pero el cambio desenfrenado, el cambio sin guía ni orientación, el cambio acelerado que destruye las defensas físicas del hombre y sus mecanismos de decisión, este cambio es el peor enemigo de la vida. Por consiguiente, antes de que podamos empezar a guiar delicadamente nuestro destino evolutivo, antes de que podamos construir un futuro humano, lo más necesario es detener la aceleración desbocada que amenaza a las multitudes y que, al propio tiempo, agrava todos los problemas con que aquéllas tienen que enfrentarse: guerra, incursiones ecológicas, racismo, indecoroso contraste entre ricos y pobres, rebelión de los jóvenes y surgimiento de un irracionalismo de masas posiblemente mortal. No es fácil tratar este crecimiento desenfrenado; tampoco existe una pócima mágica para curar la nueva enfermedad. Yo he sugerido paliativos para el individuo agobiado por el cambio y procedimientos más radicalmente curativos para la sociedad: nuevos servicios sociales, un sistema de educación con vistas al futuro, nuevas maneras de regular la tecnología, y una estrategia para conseguir el control del cambio. Pueden encontrarse otros medios. Sin embargo, la finalidad básica de este libro ha sido establecer un diagnóstico; pues el diagnóstico precede al tratamiento, y no podremos ayudarnos a nosotros mismos si no comprendemos bien nuestro problema. Estas páginas habrán conseguido su propósito si han contribuido, hasta cierto punto, a crear la conciencia necesaria para que el hombre inicie el control del cambio, la guía de su evolución. Pues, si empleamos ingeniosamente el cambio para canalizar el cambio, no sólo podremos evitar el traumatismo del shock del futuro, sino que estaremos en condiciones de humanizar un mañana remoto" Alvin Toffler.